Decisiones complejas en un año difícil

¿Qué conviene a los exportadores de carne ante un futuro incierto? ¿Consolidar los mercados logrados o ir por nuevos destinos?

Es comprensible la cautela de los exportadores de carne ante las expec­tativas de entrar al mercado chino, etapa en la que están inmersos hace ya tiempo nuestros consocios del Mercosur, e incluso Bolivia, que ya ha enviado sus pri­meros contenedores con carne congelada.

Y es que frente a un año difícil como lo ha sido 2019, asegurar los merca­dos ya existentes es una manera de no quedar a la intemperie, comer­cialmente hablando. ¿Qué conviene a los exportadores de carne ante un futuro incierto? ¿Consolidar lo logrado o ir por nuevos destinos?

Los tres principales clientes para la carne paraguaya son Rusia, Chile e Israel. El primero, que en 2018 había comprado por US$ 437 millones, apenas lograba superar los US$ 200 millones al tercer trimestre de 2019. Mal panorama. Chile, que estaba subiendo sensible­mente en sus pedidos (US$ 260 millones a setiembre 2019), está inmerso en una convulsión social que ha provocado una brutal caída en su eco­nomía y sería lógico que ante semejante golpe, sus compras en el exterior se retraigan. Queda Israel, que sí ha dado un salto en sus compras de casi el 100% al tercer trimestre de este año con respecto al anterior. Pero sus volúmenes de compra están muy por debajo de Rusia y Chile. Referentes del sector esperan que la contracción de 2019 se revierta en 2020, aunque no se trata más que de una observación voluntarista, no basa­da en proyecciones concretas que por el mo­mento no están a la vista.

Frente a este panorama de incertidumbre, se alzan en el horizonte las doradas puertas de China, estrella refulgente en el comercio mundial. La pregunta es: ¿Hay negocia­dores para sentarse con los chinos? ¿Qué cuota de producto pueden comprometer?

Dos preguntas de difícil respuesta ante un cliente de gran complejidad.

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