El flagelo de la economía subterránea

El contrabando es uno de los flagelos más importantes y que más daño hace a la producción nacional.

HÉCTOR SOSA GENNARO
SOCIO
CLUB DE EJECUTIVOS

Este mal afecta a países con instituciones débiles y de altísima regulación.

En efecto, el peor perjuicio que se puede causar a la economía es cuando se menosprecia la existencia de este fenómeno, excluyéndolo como un factor que incide directamente en el desarrollo de una sociedad.

La economía subterránea es toda venta clandestina o ilegal de bienes o servicios, tales como el lavado de din­ero, el contrabando en todas sus for­mas, las actividades comerciales re­alizadas al margen de la ley en donde no se tributa o no se emiten facturas.

La existencia del “mercado negro”, históricamente tiene sus orígenes en la escasez de bienes de primera necesidad.

Situación que obliga al gobierno a aplicar medidas restrictivas para su comercialización, o cuando se imponen precios elevados a ciertos productos, que propician la import­ación clandestina de estos productos a precios más competitivos.

En nuestro país, la economía informal afecta al 38,6% del Producto Interno Bruto (PIB), porcentaje bastante el­evado que podría incidir para que Par­aguay caiga en la lista gris o negra.

Esto afectaría nuestra calificación del tan codiciado “grado de inversión”.

Para lograr esto, es imprescindible la formalización de la economía, a través de políticas públicas de trans­parencia, en las que la SEPRELAD tiene una importancia gravitante.

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