Usen el cerebro, munícipes

Va con onda… le dijo David a Goliat

Sin ir más lejos
CRISTIAN NIELSEN

Asunción y el conurbano forman un conglomerado con mucha vegetación tanto en espacios públicos como propiedades privadas. La suma de materia orgánica que genera su mantenimiento debe medirse en toneladas por día. Pero hasta hoy, salvo quizá algunas excepciones, toda esa masa verde es tratada como basura que los servicios de recolección se niegan a alzar, salvo que intermedien generosas propinas.

Y a veces, ni así. Por lo tanto, ese car­gamento termina alimentando el ir y venir de carritos y motocarros que lo recogen y, naturalmente, lo tiran en el zanjón, baldío o cauce más cercano, con los resultados imaginables.

Si los señores munícipes dedicaran algún tiempo del día a pensar –algo evidentemente muy pesado para la mayoría- llegarían a la conclusión de que se está desper­diciando un recurso muy valioso.

En la agropecuaria sustentable, la MO (mate­ria orgánica) ha dejado de ser un residuo para convertirse en un componente esencial para el suelo. Por lo tanto se lo reincorpora en las diversas etapas de la siembra directa con resultados altamente positivos.

En ciudades con espacios verdes muy abun­dantes se apela al “mulching” o “acolchado de hojas” mediante máquinas trituradoras que reducen hojas y hierbas a un décimo de su volumen, homogeneizando la mezcla que devuelve nitrógeno y carbono al suelo.

Un servicio muy útil que cada comuna podría prestar es organizar unidades móviles que recojan y procesen recortes vegetales de parques y de jardines particulares y lo conviertan en un valioso compostaje de uso general en jardinería. Incluso podría ser una interesante fuente de ingresos municipales… aunque no quiero dar ideas.

Si hubiera alguna neurona municipal despierta, pasaríamos con beneficio de la basura a la materia orgánica valiosa. Pero, parece mucho pedir.

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