Efecto mariposa: COVID-19, cadena de suministro y Precios de Transferencia

Manuel Fernández Sayago
Abogado por la UNA, Máster en Estudios Avanzados de Tributación
Internacional por la Universidad de Leiden (Holanda) y
Consultor Senior en Precios de Transferencia

Edward Norton Lorenz, un matemático y meteorólogo norteamericano que aparentemente nada tuvo que ver con Fight Club o El Ilusionista, impartió en la década de los setenta una conferencia titulada Predictibilidad, ¿El aleteo de una mariposa en Brasil genera un tornado en Texas? acuñando en dicha oportunidad el concepto de “efecto mariposa”, inspirado en un viejo proverbio chino.

Cuando hace apenas unos tres meses leíamos en las noticias sobre el brote de un nuevo tipo de coronavirus en Wuhan, la capital de la provincia China de Hubei, nos parecía que no era mas que el simple aleteo de una mariposa en una localidad muy distante como para afectar el ritmo de nuestras vidas cotidianas. Al día de hoy, sin embargo, la onda expansiva del aleteo del SARS-Cov-2 ya ha causado efectos considerables alterando sustancialmente nuestras rutinas.

A efectos de este análisis, el impacto de dicha variación en nuestro comportamiento debe observarse desde cinco ángulos íntimamente interconectados: como consumidores, como trabajadores y fuerza productiva, como empleadores y generadores de puestos de trabajo, como oferentes de bienes y servicios, y como inversionistas e inyectores de capital.

El acaecimiento de súbitos cambios en el actuar de los diferentes agentes de la economía golpea con un efecto disruptivo a las cadenas de suministro alrededor del mundo. Proveedores de materias primas retrasan las entregas por restricciones de circulación en el país A, lo cual lleva a las fábricas del país B a buscar alternativas de suministro que probablemente representen mayores costos; ésto da inicio a la carrera por reducir otros desembolsos, como por ejemplo los salarios; trabajadores que por ende ven sus ingresos directamente afectados se convierten en consumidores con menor poder adquisitivo que necesitan modificar abruptamente sus patrones de consumo, dificultando en consecuencia la tarea de predicción de la demanda y planificación de la producción y aumentando el riesgo de inventario en los depósitos del país B, a más de generar una violenta caída en las ventas de los distribuidores en el país C, que se encuentra en una situación similar. Los inversionistas observan con aversión esta debacle y prefieren guardar su capital, por las dudas…

Este circulo vicioso genera en las empresas la necesidad de conversaciones desde diferentes perspectivas: laborales, legales, operativas, regulatorias, financieras y, yendo al tema que nos ocupa, impositivas y en materia de Precios de Transferencia.

Gerentes financieros y/o encargados de impuestos en organizaciones de todos los puntos cardinales tienen la responsabilidad de apoyar la gestión de los ejecutivos en la búsqueda de estrategias para mitigar los efectos de la crisis en sus resultados, participando activamente en los procesos internos de toma de decisiones a través de la evaluación de los impactos fiscales de sus iniciativas comerciales.

En ese contexto y entre otros asuntos tributarios, empresas en todo el mundo ya se encuentran revisando sus prácticas de Precios de Transferencia para asegurar que éstas reflejen las circunstancias actuales del mercado y emulen adecuadamente la reacción de terceros independientes ante la situación, particularmente en cuanto a sus relaciones contractuales. Entre las cuestiones fundamentales que se debe tener en cuenta a la hora de calibrar éstas políticas se encuentran las siguientes:

  • Distribución de resultados entre las partes de la transacción: ésta debe representar apropiadamente la contribución de las mismas en la generación de valor en el todo del negocio.
  • Ajustes en la cadena de suministro: cambios en las funciones realizadas, los activos utilizados y los riesgos asumidos por las partes deben ser identificados y debidamente documentados.
  • Reestructuraciones internacionales: la terminación o alteraciones sustanciales de contratos entre empresas del mismo grupo corporativo deben ser cuidadosamente analizadas, con el fin de determinar la necesidad de compensaciones y/o indemnizaciones.
  • Cumplimiento de contratos entre partes relacionadas: analizar la aplicabilidad de conceptos como el de caso fortuito, fuerza mayor, imprevisión extraordinaria al riesgo inherente del negocio y excesiva onerosidad, observando el proceder de partes independientes en sus relaciones contractuales, así como próximos fallos de órganos jurisdiccionales en la materia, a nivel local e internacional.
  • Operaciones financieras intragrupo: considerar el impacto global de la crisis en las tasas de interés del mercado y tenerlo en cuenta a la hora de realizar el examen de comparabilidad y de redactar el análisis económico de los informes a ser entregados a la Admnistración Tributaria.
  • Otros pagos intragrupo: evaluar alternativas para reducir, eliminar temporalmente o bien adelantar pagos como regalías, tarifas por franquicias y cargos por servicios de administración o asistencia técnica entre empresas del grupo, y la adecuación de estas prácticas al Principio de Independencia.
  • Márgenes garantizados para entidades de actividad rutinaria en la cadena de suministro: analizar la posibilidad de que éstos muestren una tendencia descendiente en línea con la economía global.
  • Acuerdos Anticipados de Precios (contribuyente – Administración Tributaria): deben ser revisados y potencialmente renegociados para que reflejen la realidad económica y coyuntura actual.

La economía global se está transformando y mantener el status quo ya no es una opción. Las empresas deben trazar sus estrategias financieras y comerciales a corto, mediano y largo plazo de forma creativa e innovadora para poder resistir esta situación sin precedentes, y reinventarse para finalmente recuperarse.

Resultará interesante ver cómo algunas compañías aprovecharán las circunstancias para crear nuevas formas de colaboración a través del uso de la tecnología, medir la temperatura de sus manuales de gestión de crisis o rediseñar sus cadenas de suministro haciéndolas más flexibles y adaptables al cambio, así como para construir modelos de Precios de Transferencia robustos que acompañen al proceso de reflote sin dejar de lado el cumplimiento de los principios internacionales en la materia.

Si hay algo seguro entre tanta incertidumbre, después de todo, es que efectivamente el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.


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