Se burlan del ciudadano contribuyente

Cómo van a alcanzar los recursos ordinarios generados mediante impuestos si seguimos becando parásitos, desleales y sinvergüenzas.

 

Si la Secretaría de la Fun­ción Pública hiciera una profunda introspección debería concluir en que, no sirviendo para nada, debería cerrar sus puertas y dejar que en su coqueto edificio funcione una financiera o un “todo por diez mil”. A riesgo de pare­cer repetitivos, repasemos el tema del personal de la Cámara de Diputados.

Saltó al dominio público que a cierto funcionario a cargo de la tesorería o algo así se le habrían quedado pegados entre los dedos algunos cheques a la orden o al portador. Lo curioso es que ese señor, al que se le estaría abriendo un proceso en averiguación de responsabilidades, co­bra al año 129 millones de guaraníes en salarios, que con aguinaldo llega a 144 millones. Se supone que con semejantes ingresos tendría bajo control sus gastos, ya que el pueblo paraguayo le paga sueldo, gastos de representación, bonificación por responsa­bilidad y subsidio familiar para que mande a sus hijos a la escuela.

Bien cuidadito, ¿no? Buscando su nombre en la nómina de funcionarios encontra­mos una perlita digna de Ripley: tres personas con el mismo doble apellido, con cédulas de identidad correlativas (¿mellizos?) que embolsan por cuen­ta del contribuyente… ¡403.850.000 guaraníes por año! Pueden hallarlos en la planilla de sueldos bajo los números de orden 768,769 y 770. Con ese dinero, 280 niños en edad escolar podrían recibir almuerzo durante los 180 días de clase. Y eso, raspando apenas un par de ítems en las nóminas de una sola oficina del Estado. ¿Se entiende la monstruo­sidad de este derroche vergonzoso y asqueante?

El Gobierno debe poner coto a este desmadre. Cómo van a alcanzar los recursos ordinarios gene­rados mediante impuestos si seguimos becando parásitos y sinvergüenzas.

Y después nos hablan de “mejorar la calidad del gasto”. Por favor.