La vida sin likes

Stephanie Hoeckle  – Directora Oui Oui
stephanie@agenciaouioui.com

 

En Canadá, desde hace más de un mes, los likes de Instagram en un determinado perfil no son visibles para el público. Lo que la gente puede ver es una frase que dice, vagamente, que a Fulana de Tal y otros les gustó lo que subiste, pero no el número de gente que le dio like. La persona que hizo el posteo, si quiere, aún puede ver quién marcó me gusta, pero los otros seguidores o el público general no.

Se trata de un pequeño experimento que, según los voceros de la empresa, busca favorecer la salud mental de los usuarios, la cual se ha visto considerablemente afectada por la ansiedad que provoca el no obtener la cantidad de me-gusta esperados y el ver que otros perfiles tienen muchísimos corazoncitos más.

Cualquiera sea el verdadero motivo por el cual la poderosa red social está haciendo esta prueba en el país norteamericano, y aunque no sabemos si extenderán la experiencia a otras zonas, esta es una buena ocasión para ponerse a pensar en qué uso le damos nosotras a esta herramienta de comunicación a nivel personal y profesional.

Expresarnos

Los voceros de Instagram dicen que la decisión de esconder la cantidad de likes se basa en el éxito que tiene la función Historias, que consiste en posteos que están visibles solo por 24 horas y luego desaparecen. Los usuarios pueden manifestar lo que piensan o sienten ante esos posteos con emojis y otros recursos, pero no pueden ver cuánta gente le concedió un me-gusta. Aparentemente, estas limitaciones han hecho muy popular a la función Historias. Los autores de los posteos suben a sus historias cosas más significativas, de mejor contenido y auténticas. Este mismo efecto se quiere trasladar al resto de la red social.

Para mucha gente, comunicar a sus redes lo que vive, piensa o siente en diferentes momentos del día o de la semana es parte de su vida cotidiana. El hecho de que nadie más se entere de cuántos me-gusta consiguen sus posteos, ¿le hará subir mejores contenidos, más simpáticos, menos “perfectos”, más creíbles, o, por el contrario, perderá completamente el interés en postear ya que dejará de estar en la vidriera del mundo?

Llegar a la gente que importa

En el mundo virtual no hay distancias: el principal atractivo de este mundo es la capacidad de llegar, personalmente, a individuos que, de otra manera, jamás alcanzaríamos. Sin embargo, en este mar de gente que nos regala corazones, ¿quién me interesa realmente? ¿Acaso sabemos si son reales todas esas personas o son solo bots? Si no estamos en una competencia por conseguir miles de likes, tal vez logremos, sin embargo, llegar solo a los que importan, tal vez pocos —o menos—, pero importantes, personas de carne y hueso que aprecian lo que decimos, que se tomaron la molestia de decir que les gusta… ¿Era eso lo que buscábamos? Todo dependerá de cómo y para qué usamos las redes. Muchos opinan que lo que hace adictivas las redes es la capacidad de obtener likes, y cuantos más, mejor; que la cantidad es lo único que cuenta.

Competir en calidad

Hay muchísimas bromas sobre las formas de conseguir popularidad en Instagram. Hace poco, paseando por la web, encontré un programa de Ellen DeGeneres en el que tenía como invitada a la talentosísima actriz Julia Roberts y le daba instrucciones de qué hacer para obtener más likes. «¿Voy a tener que posar desnuda?», preguntó Roberts, y DeGeneres le respondió que tarde o temprano debería hacerlo. Acto seguido le prestó unos enormes pechos de plástico para que se los colocara y tomara unas fotos, porque eso la haría ganar inmediatamente millones de seguidores. Ellas no podían parar de reír en el programa ¡ni yo, desde el otro lado de la pantalla! Sin embargo, risas aparte, me quedé pensando después en la carrera por los me-gusta que hay en las redes. ¿Por qué hay tantos expertos con buenos abdominales posando sin camisa y no posteando consejos inteligentes?

De nuevo, si nadie se enterara de la cantidad de gente que nos sigue, ¿nos concentraríamos en lo que nos hace únicas, personal o profesionalmente, en la calidad del contenido? ¿Nos haríamos pintar esas cejas rectangulares de dibujos animados que parecen lucir todas las influencers aunque nuestros posteos se refieran a temas de  educación financiera?

Decisión personal y profesional

Hoy no tengo respuestas, solo preguntas que compartir con ustedes. En un momento de cambios tecnológicos tan acelerados, donde un día nos dan unas aplicaciones y al otro día nos las cambian por otras, debemos estar alertas todos el tiempo, para adaptarnos. Y esto es válido tanto en lo personal como en lo profesional, porque más que nunca, en cuanto a redes sociales se refiere, las barreras de la vida privada y la vida laboral prácticamente no existen.

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