El agente o corredor de seguros en la relación asegurativa

Guillermo Fronciani
Abogado

 

Uno de los pilares básicos del seguro es el agente productor o corredor de seguros, que es la persona o empresa que actúa de intermediario entre la compañía de seguros y el asegurado. Cumple a su vez una función social facilitando el ejercicio de la actividad comercial en favor del consumidor de seguros ante un contrato especialista, sui generis, muy técnico  y colmado de cláusulas y condiciones generales  de contratación típicos de adhesión.

En cuanto a las normativas, el Código Civil hace mención en sus artículos 1595 y 1596, de manera muy general,  señalando las facultades con respecto a las operaciones que interviene y su similitud con las reglas del mandato en cuanto a la representatividad del asegurador en dichas operaciones.

La Ley 827/96 De Seguros en su artículo 70 expresa: “…La intermediación en la contratación de seguros, a excepción de los seguros directos, solo podrá ser ejercida por los agentes y corredores de seguros matriculados en el registro que llevara la autoridad de control…”, en tanto la misma ley amplia en sus artículos 71 y 72 que podrán matricularse como agentes de seguros las personas naturales o en el caso de las corredoras con personería jurídica, sus administradores y representantes legales, “…que posean idoneidad para el ejercicio de sus funciones de intermediación, en la forma que determine la autoridad de control…”. Por ello, el ejercicio de la intermediación requiere de una matrícula habilitante, y el perfil de  idoneidad expresado en el artículo, se determina a través de cursos profesionales de seguros como el Diplomado de Agente de Seguros, expedido por la Universidad adherida al Programa de Formación de Auxiliares del Seguro o más de 300 horas catedra en el caso de haber participado en una licenciatura de seguros, todo de conformidad a la Resolución SS.SG. 158/10,   entre otros requisitos requeridos por la anterior Resolución SS.SG. 14/96, aún vigente, emanada de la Superintendencia de Seguros.

En contrapartida, el Artículo 74 de la ley de seguros expone quienes no podrán ejercer la función de agentes o corredores de seguros,  y cita: “…a) Los funcionarios o empleados de la Autoridad de Control; b) Los funcionarios o empleados públicos o de instituciones descentralizadas dependientes del Estado o sus organismos; c) Los síndicos, los miembros del directorio, los inspectores de riesgos e inspectores de siniestros, de las empresas aseguradoras del país; d) Los extranjeros no residentes en el país; e) Los liquidadores de siniestros; y, f) En general, cualquier persona natural o jurídica, incursa en inhabilidades legales para ejercer el comercio y los sancionados por la Autoridad de Control con la cancelación de su inscripción …”

El corretaje de seguros es un actividad comercial de por sí, el agente realiza un acto de comercio y por tanto también se encuentra al alcance de la Ley 1034/83 “Del Comerciante” que en su artículo 71° inciso “c” incluye la actividad de seguro como un acto de comercio, en tanto en su  Capítulo III, Sección I se refiere a la actividad de “Corretaje” y en su Art. 26 expresa; “… Son corredores las personas que sin hallarse en situación de dependencia, median entre la oferta y la demanda para la conclusión de negocios comerciales o vinculen a las partes promoviendo la conclusión de contratos, haciendo de dicha actividad profesión habitual…”

Los agentes y corredores de seguros como profesionales en la actividad tienen derecho a percibir una comisión cuando la empresa aseguradora reciba efectivamente el importe de la prima. Estos acuerdos deben estar plasmados en contratos privados entre el asegurador y los intermediarios, y si bien no está reglamentado ningún régimen de comisiones,  el Organismo de Control ha establecido ciertas restricciones y citamos como ejemplo la Resolución SS.SG N° 124/11 especialmente en la intermediación de los seguros de personas,  “en salvaguarda del ciudadano consumidor de seguros, evitar  abusos en su aplicación y  preservar la independencia y buen servicio del agente de seguros”

Por tanto, el corretaje de seguros es una actividad sumamente profesional, cumple una función importantísima en la intermediación entre asegurado y asegurador y ahí radica el porqué de estar muy regulada su actividad. El agente no asume “riesgos” en caso de siniestros,  pero si asume obligaciones y responsabilidades durante toda la relación asegurativa.

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