“Entrar a la lista gris sería un retroceso de 20 años”

Gafilat: Advierten sobre consecuencias de no pasar evaluación

La evaluación a Para­guay del Grupo de Acción Financiera de América Latina (Gafilat) sobre lucha con­tra el lavado de activos y financiación al terrorismo se encuentra próxima. El 18 de noviembre iniciará el proceso con la llegada de los sobres cerrados con los formularios que el gobierno deberá completar con la in­formación requerida y pos­teriormente los datos pro­veídos serán verificados por el organismo internacional.

Sobre el trabajo que se está realizando a nivel país para lograr la certifi­cación de Gafilat, conver­só con 5días Roberto Mo­reno Rodríguez, abogado y Exprocurador General de la República haciendo hincapié en que es posi­ble pasar la evaluación por el gran esfuerzo que están haciendo las auto­ridades de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero y la Fiscalía General e indicando que volver a la lista gris de países de riesgo signifi­caría “un retroceso de 20 años para el país”.

Refirió que no pasar la eva­luación de Gafilat sería una pérdida demasiado grande para el país. “Todo lo que hicimos en los últimos años se iría a la basura. El grado de inversión sería imposible de entrar a la lista gris, las inversiones extranjeras se reducirían. Entrar a la lista gris es un “quemo”, si bien no es vinculante el mercado se fija en este tipo de indica­dores”.

GRADO DE INVERSIÓN
Moreno puso énfasis en que un eventual mal resultado en la evaluación significaría un alejamiento del ansiado grado de inversión, el cual es un objetivo largamente perseguido por nuestro país y que además, los présta­mos internacionales subi­rían sus tasas y las exigen­cias serían mucho mayores para nuestro país, lo cual impactaría en todos niveles de la economía.

Indicó que la única manera en la que se puede paliar el déficit de infraestructura que tiene nuestro país es a través del financiamiento internacional, el cual se ve­ría afectado si Paraguay des­ciende en sus calificaciones y aumenta su riesgo país, lo cual repercutiría de manera directa en la calidad de vida de los ciudadanos.

“Ingresar a la lista gris sería un gran obstáculo para lle­gar al grado de inversión. No hay ningún país del mun­do que no se financie con préstamos extranjeros. El déficit de infraestructura de Paraguay es de US$ 28.000 millones, el récord histórico de MOPC es US$ 600 millo­nes”.

Indicó que no hay forma de financiar esto y la gente se queja porque no hay rutas y no hay puentes. “Nadie te financia si no sos confiable y entrar a la lista gris signi­fica tasas mucho más altas, eso va a tener impacto en la microeconomía”.

LA CUESTIÓN POLÍTICA
Refirió que esta es una “lu­cha de todos los paragua­yos”, haciendo referencia a que las diferencias políticas no deben primar en este trabajo de manera a que se puedan realizar los ajustes pertinentes de cara a la eva­luación, especialmente en lo que respecta al paquete de leyes que dotará al país de la estructura jurídica adecuada a las exigencia del Grupo de Acción Financiera de América Latina.

El exprocurador insistió en que las consecuencias de no pasar el examen de Gafi lle­garía a todos los estratos de la sociedad, no solo a clases sociales determinadas o a sectores políticos específi­cos.

“Espero que podamos llegar a pasar el examen, indepen­dientemente a las diferen­cias que pueda llegar a tener con este gobierno, apoyo totalmente todo lo que se tenga que llegar a hacer en este tema. Mucha gente no dimensiona la importancia de tener la certificación de Gafilat, entrar en la lista gris afecta a todos los paragua­yos”.

Dentro del paquete de le­yes, subrayó que se debe tener especial cuidado con la nominación de las acciones de las socieda­des anónimas y que Pa­raguay debe entrar en la senda de la modernidad y, en ese sentido, ya la mayoría de los países del mundo en la actualidad han eliminado las accio­nes al portador en las sociedades comerciales y que las acciones al por­tador son un elemento que podría dificultar la lucha contra el lavado de activos.

“La exigencia de la nomina­ción de las acciones es un objetivo al que Paraguay va a tener que llegar sí o sí para lograr la certificación de Gafi porque somos uno de los únicos países en el mundo que seguimos con sociedades con acciones al portador. De repente por ejemplo, puede aparecer un jardinero que maneja una empresa que mueve US$ 5 millones”, expresó Moreno.

Desde su experiencia como abogado privado, dijo que el tema del cambio de las sociedades anónimas es hasta “traumático en al­gunos casos” ya que está muy arraigado en la cultura comercial la cuestión de las sociedades anónimas, especialmente en empresas familiares, pero es algo que hay que hacer para adaptar­se. “Es como querer luchar contra el avance de la tecno­logía, hay determinadas co­sas con las que no se puede luchar”.

SECTOR PRIVADO
Consideró que el sector privado tiene un rol fun­damental porque el dinero entra al sistema por el sector privado. Explicó que el lava­do de dinero tiene tres eta­pas: la colocación, la segun­da es la estratificación, o sea tratar de estratificar la plata en la mayor cantidad de par­tes posibles para no llamar la atención del regulador y la tercera etapa es la conso­lidación, en que se junta la plata y se hacen las opera­ciones finales. Puntualizó que todo este proceso pasa por el sector privado.

COYUNTURA
También indicó que si bien ve con buenos ojos el traba­jo del gobierno y de algunas entidades del sector priva­do, la coyuntura no es pre­cisamente la mejor ya que Paraguay tiene arraigada la informalidad en su comer­cio y que existe inclusive un elemento cultural que gene­ra una fuerte resistencia al cambio.

“Hay un problema coyuntu­ral grande que es la informa­lidad de nuestra economía. Eso es un caldo de cultivo para el lavado de dinero, y el otro problema es que el negocio del narcotráfico ha crecido mucho en Paraguay en los últimos quince años. Esos son dos factores muy negativos en el ecosistema de lavado de dinero”.

EMBAJADA DE EE.UU.
También destacó como un elemento positivo el apoyo que está recibiendo la Se­prelad por parte del emba­jador de los Estados Unidos en nuestro país, y que debe ser siempre bienvenido en tanto esta relación no sig­nifique un peligro para la autonomía y la libertad de decisión de las autoridades paraguayas.

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