La conciencia pública en la gestión y transferencia de riesgos

GONZALO GIL Y DANIEL RIBON

GONZALO.GIL@ SEGUROSSEGESA.COM.PY

América Latina tiene una de las tasas más bajas en transferencia eficiente de riesgos. Esto significa que los gobiernos se hacen cargo de gastos no presupuestados después de un desastre natural o evento extraordinario, resultando en presión adicional sobre el presupuesto y la planeación económica. En nuestro País observamos recientes ejemplos como en el segundo trimestre del 2017, donde la economía paraguaya se contrajo un 2,4%, con causa principal por el clima según reportado por el Banco Central del Paraguay.

“En los meses de abril, mayo y junio, el clima (con lluvias) tuvo un impacto importante tanto en la ganadería como en la industria vinculada a la producción de carne”, explicó a periodistas el director de Estadísticas del Sector Real, César Yunis. “Y tuvimos una reducción importante que no esperábamos en la producción de energía en las (hidroeléctricas) binacionales”, agregó.

En ambos casos, la transferencia de riesgo a través de Instrumentos financieros creados para este fin- tal como un seguro agropecuario o uno de reducción de ingresos por la variación de la generación eléctrica, son elementos de previsión disponibles en los mercados de riesgo. Nuestro país ya cuenta con distintos elementos de transferencia de riesgo, tal como los seguros patrimoniales que contratan las entidades gubernamentales, las garantías de fiel cumplimiento de contratos y los programas del Instituto de Previsión Social, entre otros tantos ejemplos. Pero no contamos con una unidad centralizada de contratación de seguros, que pueda bajar políticas públicas de gestión y transferencia de riesgo. Perdiendo con esto sinergia en esfuerzos independientes que buscan la protección del patrimonio público.

Es necesario entender la importancia de una estrategia integral de gestión de riesgos, que debe promover políticas públicas integrales, con un objetivo único y adecuado de instrumentos de transferencia de riesgos y manejo de recursos fiscales.

La Política Nacional de Gestión y Reducción de Riesgo, actualmente cargo de la Secretaría de Emergencia Nacional, debe tomar un enfoque amplio, donde el seguro como instrumento de transferencia de riesgos pueda tomar un papel preponderante. Dentro de un marco acción pre-desastre/siniestro, que fortalezca la evaluación de riesgos, la prevención y planificación financiera. Resultando en una mejor y más eficiente reacción post-desastre, en la respuestas a emergencias, el alivio de las víctimas y la reconstrucción.